© Nicasio Urbina
0. Introducción
El estudio de la estructura de El túnel de Ernesto Sábato (de aquí en adelante ET) ha sido un campo ampliamente discutido por la crítica desde su publicación en 1948. Diferentes aspectos de la obra han sido tratados en un intento por reconstruir la estructura narrativa, la estructura temporal, la estructura sintáctica, etc, pero a pesar del valor de la calidad de muchos de estos estudios aún queda mucho por decir. Este trabajo discute los logros y metodología empleados por algunos de esos trabajos y propone la presencia de un código, de un «modelo retórico» que podemos identificar como característico de la «crónica policial», situado en la base de la estructura profunda del discurso, sirviendo como núcleo semiótico no sólo en el discurso de ET, sino en todo el sistema semiótico de Sábato.
Estas observaciones se inscriben dentro de la teoría semiótica y el mensaje estético y como consecuencia directa del instrumental crítico empleado, los logros alcanzados en el estudio de la estructura lineal de ET, deben ser considerados como parte del proceso de descodificación del sistema de signos de la obra de Ernesto Sábato. La mayoría de los principios teóricos empleados en este análisis provienen de los trabajos de Umberto Eco, cuyas discusiones sobre el tema resultan ser las más interesadas en una verdadera ingeniería del proceso semiótico.
1.0. Prolegómeno
para una semiótica de la estructura.
ET es una obra impresionante, profunda y agresiva, violenta y desolada.
Todo el que lee ET queda de una forma u otra impre-sionado, reacciona físicamente,
se emociona y se transforma. Esta intensidad y fuerza de ET se ha atribuído
(i) a la trama o fábula, (ii) al lenguaje o códigos, (iii) a la
estructura y (iv) a la visión metafísica que emerge de sus páginas.
Casi a 40 años de su publicación, ET cuenta con un número
considerable de dis-cursos críticos que de una manera u otra pasan a
formar parte del texto, y se incorporan al discurso literario. La grandeza
de ET ha sido atribuída, bajo diferentes modos de argumentación,
a estos cuatro factores. En rigor, las unidades mencionadas no pueden
estudiarse aisladamente, en el nivel del proceso de recepción del mensaje,
debido a las estrechas relaciones que se establecen entre ellas, a la rapidez
del proceso de actualización y a la naturaleza del proceso de percepción
mismo. Por eso es obligatorio decir que es debido a la conjunción
de todos estos elementos que ET impresiona de manera indeleble al sujeto-lector.
Pero como se verá en (2.3.), ET es un discurso impresionante debido al
desajuste que se produce entre el sistema semiótico de ET (de ahora en
adelante c-sistema) y el sistema del sujeto-lector (de ahora en adelante x-sistema).
Este desajuste entre ambos sistemas es donde reside la potencia semiótica
de ET, porque no hay duda de que ET mostró desde los primeros momentos
ser un instrumento efectivo de semiosis, alcanzando numerosas reediciones y
traducciones.
1.1. Lectura de la fábula
El análisis de la fábula de ET conduce a relacionarlo con la «novela policíaca» enfatizando el aspecto del enigma y el suspenso. A este respecto dice Correa (1971): "La falta de trampa argumental, tanto en ET como en Sobre héroes y tumbas [de aquí en adelante SHT], en la primera página se le expone al lector el desenlace; y sin embargo -hazaña de buen narrador- eso no disminuye el interés que suscita la trama."(90) La observación citada revela, entre otras cosas, la estrecha relación que postulaba la crítica tradicional entre trama e interés. A este respecto dice Meeham (1968): "...con el desenlace con tanta claridad expuesto al principio, Sábato evita el suspenso como motor del interés, y nuestra atención es llevada sobre «la soledad del protagonista»."(110) Pero para Quiroga de Cebollero (1971) "El desenlace queda descubierto desde las líneas iniciales... no obstante, se mantiene el suspenso que es característico de la novela policial."(11) Relacionado con este punto comenta Albert Fuss (1983): "Castel afirma sin rodeos que él ha asesinado a María Iribarne -con lo que invierte la estructura tradicional de la novela policíaca."(326)
Se puede ver que estos estudios se limitan al modelo estructural más básico de la «novela policíaca»: (a) El enigma es la identidad del criminal, (b) el objeto de la indagación es (a), (c) el equilibrio se reestablece con la respuesta de (a). Sin embargo otros rasgos de la «novela policíaca» tales como: (x) la aplicación sistemática del pensamiento lógico a los hechos, (y) el valor indéxico que adquiere cada signo ahora convertido en «pista» y (z) el descubrir la motivación del asesinato llamado «móvil», sitúan a ET dentro del marco de la «novela policíaca». Como dice Angela Dellepiane (1968) "La técnica empleada... es en cierto modo el de la novela policial con un «cursus narrativus» regresivo.(34)
Otras consideraciones forman también parte de esta avenida interpretativa. Desde la perspectiva puramente de las actancias (Greimas 1966) la presencia de un «detective» o «investigador» es una condición básica de la «novela policíaca». Sin la presencia del sujeto-investigador no hay «novela policíaca», la historia de un crimen impune entra más bien en lo que Borges llama la "Historia universal de la infamia". Vale la pena preguntarse quién desempeña esta actancia en ET. Para Gibbs (1965) "Castel is, of couse, such a real-life detective."(42) Lo mismo implica Heck (1978) cuando dice "...it serves as a parallel to Castel's analytic approach to all aspects of life."(46)
Todas estas opiniones se han documentado en parte con el tema de la novela, «el asesinato de María Iribarne Hunter» y en parte con la alusión que se hace en la estancia acerca de escribir "algo equivalente a Don Quijote: una sátira de la novela policial... donde el detective y el asesino son la misma persona."(XXV) Esto es cierto en la medida en que su existencia es una investigación sistemática de la vida y en el nivel más superficial de la fábula, se propone descubrir la infidelidad de María. Sin embargo es interesante notar la participación del lector como sujeto-investigador, como último y explícito detective de los hechos y motivaciones. Sherlock Holmes, el famoso detective británico, no es en realidad más que el vehículo por medio del cual el sujeto-lector recibe el fluído informático y hermenéutico, ya que el verdadero «detective» es el lector. Como dice Eco (1979) "...un testo postula il proprio destinatario come condizione indispensabile no solo della propria capacità cominicativa concreta ma anche de la propria potenzialità significativa."(52-53) Por tanto, debemos preguntarnos si no es el lector de ET el verdadero detective de la historia, donde la incognita (a) debe ser reformulada en términos de (z).
A pesar de la importancia que se le ha dado a la relación con la
«novela policíaca», en general la crítica está
de acuerdo en que "Su confesión [de Castel] interesa, no por el crimen,
sino porque cada palabra es símbolo de su proceso de locura y su locura
símbolo de una metafísica desesperada,"(Anderson-Imbert 1974,
II-29) La relación entre ET y la «novela policíaca»
se establece con gran facilidad y numerosos críticos han elaborado en
el tema. Lo que curiosamente no se ha propuesto es la relación
que guarda ET con el discurso de la «crónica policial» y
el discurso periodístico. Como veremos en (2.0.) no sólo
ET, sino toda la obra de Sábato (de aquí en adelante S-sistema)
utiliza el código de la «crónica policial» y el «discurso
periodístico» como modelo retórico.
1.2. La manifestación lineal
El estudio de (ii) la superficie lineal del texto y los códigos de ET, es la llave de entrada al c-sistema y punto de partida del proceso semiótico de lectura. Este aspecto puede estudiarse (a) desde un punto de vista semántico, analizando un número de signos concretos y las relaciones que se establecen entre ellos. También puede estudiarse (b) las relaciones sintácticas que regulan y generan el texto. Y por último, puede contemplarse (c) la totalidad del sistema y las implicaciones semióticas de cada signos, de los códigos y subcódigos y su sistema de relaciones, lo que arrojaría consideraciones más generales sobre el discurso de ET, y el sistema total de Sábato.
1.2.1. Gran parte de los estudios sobre la obra de Sábato se inscriben principalmente bajo (a) la perspectiva de la crítica simbolista y psicoanalítica. En ambos casos los críticos apelan a los valores connotativos de un signo determinado -referido como «símbolo»- en el contexto de la tradición literaria universal, la herencia mítica o el conocimiento esotérico, extrayendo analogías de diversas cosmogonías y tradiciones (principalmente la clásica helénica y la judeo-cristiana). Los resultados conseguidos en estos campos han sido formidables, hasta el punto de llegar a decir que los mejores estudios sobre Sábato pertenecen a este tipo (Lyday 1968; Dellepiane 1968; Thorburn 1972; Campa R. 1973, etc). El trabajo de desentrañar los campos connotativos del signos -que es lo que estos estudios hacen- es una labor de suma importancia en la elucidación del discurso literario, el problema radica en la ausencia del instrumental apropiado para la justa presentación de los resultados. El brillante trabajo de Lyday (1968), demuestra la connotación del «túnel» "as the womb from which Castel has never manage to escape."(21) Pero se ha creído en la obligación de estipular anteriormente que "While is not to be denied that the tunnel does represent Castel's sense of isolation, it is quite possible that it is also symbolic of..."(Ibid) Este sentido de «oposición» entre las ex-tensiones del código es el principal inconveniente de la crítica simbolista. El «símbolo» en su sentido tradicional ha sido siempre estudiado como sistema, y en este sentido es el precedente de la semiótica. El «tunel» en su connotación de «matriz» y representante de la «incomunicación» es un signo con distintas in-tensiones y ex-tensiones que deben postularse en mutuas relaciones dentro del marco del c-sistema. Lo mismo puede decirse de las aproximaciones arquetípicas (Wainerman 1971, Thorburn 1972, Callan 1974, Fuss 1983, Sturniolo 1983). En general, la tarea a emprender es la de engastar la mayoría de estas interpretaciones dentro de un sistema de relaciones, respaldado por una plataforma crítica efectiva que permita exponer coherentemente la complejidad semiótica del ET. Cada interpretación representa una posible lectura del texto, lectura que a su vez enriquece el texto para futuras lecturas, y así sucesivamente en un proceso de semiosis ilimitado. La labor del crítico es la de contemplar todos estas actualizaciones y explorar los mecanismos que dan lugar a cada manifestación, proponiendo no una interpretación del signo, sino todo un campo interpretativo.
1.2.2. Un gran número de estudios tratan (b) diferentes aspectos de la estructura sintáctica de ET (García-Gómez 1967; Coddou 1968; Baptiste 1972; Meehan 1972; Richards 1982; Fuss 1983). Hélène Baptiste (1972) desarrolla su análisis en base a las relaciones sintáctico-semánticas donde sostiene que "Las relaciones sujeto-objeto para Castel son análogas a las relaciones sujeto-objeto de Fernando."(171) En este sentido el trabajo más riguroso se debe a Richards (1982). Dos aspectos de gran importancia se enfocan en este estudio: la conciencia del narrador de la función de la escritura y su acto de narrar, y la relación detallada de las distintas partes de la novela revelando las rupturas del discurso lineal (disgreciones) y las unidades sintácticas que efectúan estas ramificaciones de la estructura subyacente, tales como «no sé» o «no recuerdo».
1.2.3. El estudio de (c) la totalidad del sistema y las implicaciones semióticas de cada signo es el objetivo del análisis semiótico. El deseo de explorar todas las posibilidades de significación es un ideal que la semiótica sabe inalcanzable, pero que sin embargo tiene que mantener siempre como programa en el cual inscribir la exploración individual. La investigación de la hipótesis del código de la «crónica policial» tiene por tanto que inscribirse en el estudio más general del sistema semiótico del c-sistema, y éste a su vez en el del S-sistema, que a su vez se inscribe dentro del sistema más general de la semiótica universal.
1.3. Estructura del discurso
Una dimensión fundamental es (iii) el estudio de la estructura
integral de la novela. El estudio de los códigos no cobra sentido
más que en relación a la totalidad de la estructura semiótica,
ya que es en el seno de ésta donde los signos alcanzarán toda
su validez y significación. La mayoría de los estudios citados
en (1.2.1.) inciden en este aspecto del problema pero no establecen claramente
las unidades discursivas. El estudio de Richards (1982) describe la fórmula
del modelo discursivo, pero no llega a establecer la recurrencia del paradigma
sintáctico ni sus implicaciones. En este sentido el mejor estudio
disponible en estos momentos es el de Prada Oropeza (1979) donde el autor establece
claramente la estructura subyacente y su realización en la estructura
lineal. De esta manera, por medio del estudio de los códigos y
sub-códigos en sus relaciones dentro del sistema, es posible identificar
la configuración semiótica del discurso y comprender mejor su
ingeniería.
El estudio crítico de la literatura necesita el instrumental teórico apropiado. Tradicionalmente no referíamos a la estructura en la forma en que lo hace Brushwood (1975) para quien "La espina dorsal de la estructura de ET es el narrador-protagonista."(175) Para García-Gómez (1967) "la unidad de ET viene a ser producida por el despliegue de la unidad estructural del protagonista."(17) Y luego explica: "...la estructura fantástica de Juan Pablo Castel es lo que da la unidad de despliegue y de despliegue emocional, intenso e incesante..."(39) El mayor inconveniente de muchos de los trabajos de este género es que a pesar de la calidad crítica, carecen del instrumental teórico que permita la discusión efectiva de los problemas. Cabe preguntarse el significado preciso del término «unidad de despliegue» o «espina dorsal de la estructura»; qué son, cómo las definimos, cómo se relacionan con las otras unidades del sistema, qué significan. Vale la pena preguntarse qué representa para un crítico como Predmore (1977) decir que "la estructura simbólica e imaginista parece más coherente que la narrativa."(15-16)
La veintena de años
que nos separan de estos textos críticos representan muchos de los conceptos
que nos permiten manipular las unidades discursivas con mayor precisión
y entendimiento del proceso semiótico. En un ensayo de alto grado
de sofisticación teórica como el de Baptiste (1972), engastado
en el seno del análisis estructuralista, la autora se ve abliga a decir
que "El análisis estructural de estas tres novelas [ET, SHT y El proceso]
no puede se hecho más que individualmente, pues, sus respectivas estructuras
son muy diferentes."(183) Donde estructura me parece debe entenderse como
«estructura del discurso lineal», es decir, por lo que ahora estudiamos
como «forma de la expresión». Pero inmediatamente establece
"tres temas que son comunes...el erotismo, la búsqueda y la muerte..."(Ibid)
y los relaciona con "tres predicados comunes a las tres novelas: La incomunicabilidad,
la degeneración y el asesinato-suicidio."(187) Dos problemas surgen
de este análisis, el concepto de estructura (basado en las relaciones
sujeto-objeto) y el concepto de «signo» entendido en el campo de
la lingüística estructuralista bajo la ecuación binaria «signicado-significante».
El estado actual de la semiótica, al articular esta oposición
en «expresión» y «contenido» y brindarle mayor
discreción incluyendo la distinción entre «sustancia»
y «forma» de cada unidad, permite analizar estructura distintas
en su forma revelando la ingeniería semiótica profunda con sus
similitudes y diferencias. Por otro lado el principio de semiótica
ilimitada permite esplicar las diferentes actualizaciones del discurso.
A pesar de los problemas, el amplio equipaje de material crítico producido
en el aspecto estructural de ET, sirve como plataforma de referencia para otro
tipo de aproximaciones.
Bajo la perspectiva semiótica el estudio de c-sistema se engasta
dentro de S-sistema, que a su vez se sitúa dentro de sistema semiótico
universal (U-sistema). A manera de ejemplo véase el estudio de
Pottier (1978), donde se logra establecer la relación semiótica
del signo «ventana» en sus denotaciones y connotaciones, permitiéndole
esto ilustrar la inexactitud del traductor brasileño al traducir "A través
de la ventanita de mi calabozo..."(XXXVIII) por "A través da grade do
meu calabouço." Este resultado es un pequeño ejemplo de los beneficios
que se pueden lograr con los avances de la semiótica contemporánea.
1.4. Finalmente, en el análisis de (iv) el mensaje y significación del texto y la visión metafísica de la novela, los estudios de ET tratan la relación entre el discurso literario y el discurso crítico que se ocupa de la condición humana de nuestros días. Por lo general estas aproximaciones se nutren de la especulación filosófica y el pensamiento existencialista, bajo la perspectiva de la teoría literaria desarrollada por algunos filósofos contemporáneos, principalmente Jean Paul Sartre y el mismo Sábato. A pesar de las diferencias entre ambas teorías, éstas comparten la misma visión ontológica de la existencia, el mismo concepto fenomenológica de la realidad y establecen similares funciones para la creación literaria. Numerosos estudios se encauzan por esta senda arrivando a conclusiones de innegable validez. Coddou (1966) afirma que "La estructura de ET es propia de la novela contemporánea."(39) Entendiendo por esto «novela existencialista», y afirma: "Esta concepción de que ET es una novela existencialista, y que se nos impusiera desde el primer momento de lectura de la obra, de ningún modo es absolutamente original. Ha sido señalado por la crítica que se ha preocupado de la narrativa de Sábato."(58) Para Giacoman (1972) "Ernesto Sábato...dramatiza algunos planos -tal como la relación sujeto-objeto que mencionamos aquí- estrechamente relacionado con los supuestos antropológicos en el existencialismo sartreano."(150) Por otro lado Meehan (1972) afirma que "ET es un elocuente testimonio de la época en que fue escrito, y, como tal, concuerda con la teoría de la novela que expone Sábato."(134) Es importante notar que la «teoría de la novela» expuesta por Sábato elabora principalmente en la epistemología del discurso literario, y no pretende bajo ningún punto establecer una metodología crítica. De ahí el gran peligro cuando el crítico parte de sus categorías para la elucubración crítica.
Entre la crítica mítica y el psicoanálisis el brillante artículo de Peterson (1967) no pretende contradecir la posición existencialista sino mas bien elucidar el texto bajo la perspectiva freudiana: "A la vez que es posible ver a Castel como un incomunicado, existencialista, protagonista muy típico del siglo veinte, también cabe sugerir que Sábato ha fusionado en forma muy efectiva a Sófocles y a Freud, y producido una obra de ficción que establece un puente a través de un abismo de siglos."(105) A pesar de que la propuesta de Peterson ha sido corroborada en diversas ocasiones, llama la atención la implícita contradicción que Peterson cree ver entre las dos afirmaciones, cuando a mi juicio ambas son correctas e indispensables en la actualización del discurso de ET.
La indiscutible importancia de estos estudios radica en que enuncian perspectivas implicadas en la semiosis del texto y revelan enunciados escondidos en las estructuras profundas; pero todas parten de planteamientos teóricos surgidos en el campo de otras disciplinas. Esto no implica la negación de la influencia positiva que un instrumental analítico puede tener en otros campos, como es el caso de la lingüística saussuriana y la antropología estructuralista de Lévy-Strauss, pero sí implica que la aplicación al fenómeno literario debe efectuarse dentro de una teoría literaria, y no a la inversa, como hemos procedido.
1.5. Para una semiótica
de ET.
Partiendo del estado actual de la semiótica es posible hoy en día
articular muchas de las perspectivas propuestas para presentar en forma coherente
una teoría capaz de contemplar la totalidad del sistema y sus posibilidades
semióticas. Tal análisis deberá ocuparse de unidades
concretas dentro del campo semiótico del c-sistema con sus respectivas
ex-tensiones en el U-sistema. Las unidades (bien sean de significación
o de enunciación, sintáctica o fonética; del mensaje o
del código) deberán tener la suficiente discreción que
permita su estudio y manipulación, y la versatilidad necesaria para adoptar
diferentes funciones sobre planos diferentes.
Con esto en mente podemos proceder a analizar la estructura semiótica
de ET con la intención de demostrar que ésta ha adoptado como
modelo retórico la «crónica periodística» y
cómo el pre-texto entra a formar parte de todos los niveles del discurso.
2.0. La fórmula
del artículo periodístico.
Hasta ahora no se ha comparado la estructura narrativa de ET a la prosa
periodística e informativa, a pesar de la estrecha relación que
guardan y del número de evidencias que corroboran la relación.
Para documentar nuestra afirmación se procederá a analizar: (i)
la presencia del modelo retórico en forma de pretexto. (ii) El uso concreto
del modelo retórico del discurso periodístico en ET. (iii) Las
ventajas semiótica y la función cognosciva del discurso periodístico.
2.1. Presencia del pretexto
Todo texto es a la vez una serie de pre-textos y una concreción
única, es refundición de la misma sustancia con nueva forma.
Para los antiguos la originalidad no era tan valiosa como la elocuencia y la
corrección, la imitación de modelos no conocía el fantasma
de los «derechos de autor» y el propósito del artista era
mejorar el modelo, hacerlo más claro, más elegante. La presentación
del modelo retórico en el prólogo o en los primeros enunciados
de la obra era una tradición que también reflejaba valores axiológicos
(prestigio del modelo y de la fuente, tipo de conocimiento atribuído,
calidad del modelo, etc...) De una manera u otra el autor estipulaba el
modelo que pretendía emular. A menudo la intención era contraria
al modelo, y entonces la escritura se realizaba en forma de parodia. En
nuestro tiempo el asunto es diferente. No pretendemos imitar ningún
modelo concreto, por el contrario, aspiramos a la originalidad, pero nuestros
textos siguen siendo refundiciones de pre-textos próximos o lejanos,
siguen siendo asimilaciones y reacciones ante los textos precedentes.
En ET encontramos desde el primer párrafo la alusión al modelo retórico que rige la novela: "...supongo que el proceso está en el recuerdo de todos..."(I) Esto es, las noticias del crimen en los periódicos, las «crónicas policiales» que desde este momento se establecen como el «pre-texto» de la novela; noticias que el narrador presupone el lector ha leído y recuerda. Inmediatamente el pre-texto es llamado a formar parte del marco referencial y se incorpora a los niveles profundos del enunciado. La incorporación de este pretexto a la lectura del discurso implica (a) la incorporación de la información concreta (hechos, circunstancias, causalidades y resultados); así como (b) la incorporación de las cualidades enunciativas del mismo (estilo, lenguaje, estructura narrativa, significación, etc...) Nuestra lectura desde este momento está condicionada e influída por la información recibida a través de las «crónicas policiales». De hecho, el narrador-protagonista Castel lo sabe y parte de ese supuesto. "Supongo que el proceso está en el recuerdo de todos y que no se necesitan mayores explicaciones sobre mi persona."(I) Como puede verse la alusión de Castel implica la integración al texto lineal, de un conocimiento almacenado en el x-sistema. Lo que Castel está postulando en sus palabras es uno de los principios de la semiótica que explica la infusión de significado por parte del hablante.
El pre-texto y las capacidades semióticas del mismo siguen apareciendo
a lo largo del discurso. Nótese por ejemplo el primer mensaje de
(III): "Todos saben que maté a María Iribarne Hunter." Lo
que nos insteresa ahora no es el núcleo informático del enunciado,
sino su preámbulo: "Todos saben..." Hay en esta afirmación
una confianza en la efectividad del «modelo» como medio de comunicación
masivo, como código capaz de llevar el mensaje al mayor número
de usuarios posible. Ahora bien, la estructura semiótica de este
"Todos saben..." no se limita a lo expuesto. En otra de sus capas
inferiores se encuentra el subtexto "...ninguno de perderá de leer la
historia de un crimen hasta el final." Que sin lugar a dudas refuerza
el enunciado: "Todos saben que maté a María Iribarne Hunter."
Hacia el final de la novela, desde su calabozo, Castel dice: "Pensé que muchos hombres y mujeres comenzarían a despertarse y luego tomarían el desayuno y leerían el diario e irían a la oficina.."(XXXVIII) Cada uno de estos enunciados tiene una serie de significados subyacentes; sería interesarse estudiar «despertarse» dentro del c-sistema, dentro del cual podemos adelantar una serie de in-tensiones como: estupidez, engaño, esclavitud, razón, diurno, etc... Por ahora nos interesa «leer el diario» y desarrollar la connotaciones que evoca: espíritu burgués, sociedad ordenada, huída de sí mismo hacia el mundo, crónica policial... Ahora ese público lector, esos destinatarios anónimos (los mismos para los cuales Castel escribe su relato) van a leer la crónica del asesinato de María Iribarne Hunter. Es decir, el discurso nombrado en este enunciado es precísamente el pre-texto del discurso literario de ET.
Hasta el momento
lo que se ha demostrado es la importancia que la «crónica policial»
tiene en el c-sistema. Podría pensarse que esto es una cualidad
particular de este sistema, y que ésta se presenta como particularidad
independiente del S-sistema. Pero no es así. Un análisis
de los otros discursos del S-sistema no hacen sino corroborar la importancia
que la «crónica policial» tienen en la estructuración
del discurso. Qué puede ser más contundente que el hecho
que la segunda página de SHT, «Noticia preliminar» (la primera
es la dedicatoria del autor) sea un [Fragmente de una crónica policial
publicada el 28 de junio de 1955 por La Razón de Buenos Aires.]
Algo semejante, pero más sutil sucede en Abaddón el exterminador.
El autor nos presenta ante
ALGUNOS ACONTECIMIENTOS SUCEDIDOS EN LA CIUDAD
DE BUENOS AIRES EN LOS COMIENZOS DEL AÑO 1973
Los acontecimientos son
tres presentados de la siguiente manera:
1- EN LA TARDE DEL 5 DE ENERO
2- EN LA MADRUGADA DE ESA MISMA NOCHE
3- TESTIGO, TESTIGO IMPOTENTE
El lector de estas páginas ya habrá realizado en este momento (fracciones de segundos) la asociación de estos tres enunciados con la «crónica periodística y policial», y sin embargo reconstruir el modelo Q que se necesita para representar el proceso semiótico que el lector de estas páginas ha realizado tomaría otro artículo. En efecto lo que tenemos son dos enunciados que sitúan el acontecer de un hecho en el tiempo, fórmula básica de la redacción periodística. (En la noche del 23 de diciembre un terremoto sacudió la ciudad de Managua; ...en la madrugada buscaban entre las ruinas a sus familiares y vecinos...) El último enunciado cumple una función semiótica más importante en cuanto se refiere a varios niveles del mensaje: (el hecho concreto, la presencia de un testigo, la enunciación de la presencia, la impotencia del testigo, la enunciación de la impotencia, etc) Pero en definitiva tenemos el mismo «modelo discursivo»: la «crónica policial».
2.2. El pretexto como código
Una vez mostradas las evidencia del «modelo retórico» en el contenido del discurso, podemos demostrar su presencia en el campo de expresión, tanto de la sustancia como de la forma. Podemos ver que el uso del modelo retórico del artículo periodís-tico informativo es uno de los rasgos más característicos de ET, pesar de que la crítica lo ha ignorado por completo. Vamos a analizar esto en dos niveles de discurso lineal (a) en el nivel sintagmático del texto podemos observar el mismo tipo de construcción y gran similitud en el lenguaje y repertorio de semas utlizados en los enunciados. (b) En el nivel paradigmático de la estructura del discurso narrativo puede observarse la misma secuencia de la fórmula básica de la escritura periodística, a lo largo de toda la obra. El presente estudio se centrará en el estudio de la últimas.
El artículo
periodístico responde a una fórmula que podemos describir de la
siguiente manera: El primer párrafo estipula la presencia del hecho o
incidente y los resultados o consecuencias. El segundo párrafo retoma
la información anterior y agrega las circunstancias del hecho.
El tercer párrafo vuelve a tomar una de las unidades informativas ya
enunciadas y elebora otro grupo de determinantes. El análisis de
las relaciones paradigmáticas de las unidades formales del discurso narrativo
de ET revela la misma ecuación formulaica que hemos visto anteriormente.
Compárese el primer enunciado de los tres primeros capítulos,
donde la formula básica del modelo se cumple a cabalidad: "Bastará
decir que soy Juan Pablo Castel..."(I)
"Como decía, me llamo..."(II)
"Todos saben que maté a María Iribarne Hunter."(III)
En realidad aquí lo que tenemos es la misma estructura de un discurso
representado de esta forma:
1§ Un accidente ha
sido reportado en la esquina K...
2§ El accidente de K fue causado por dos automóviles...
3§ Dos heridos y daños de...fue el resultado del accidente...
Albert Fuss (1983) afirma que esta estructura sucede "ya que ha perdido el hilo de la historia" dejándose "arrastrar por divagaciones superfluas."(329) Afirmación que documenta con las palabras de Castel: "Me ha apartado de mi camino. Pero es por la maldita costumbre de querer justificar cada uno de mis actos."(V) Aunque acertada la afirmación de Fuss en el nivel de la fábula, es contraproducente para el análisis crítico pues pretende cerrar el asunto sin discutir la relevancia del mismo. Si la novela presenta esa estructura narrativa es por una razón determinada y el que el narrador «pierda el hilo de la narración» es un signo que debe leerse apropiadamente, encierra un sentido, significa.
En cuanto a este nivel del discurso narrativo Coddou (1966) dice que, "En ET hay una especial manera de alterar la secuencia narrativa. Desde el primer instante se nos da a conocer el final de la trama, el asesinato de una mujer, y todo el relato irá desenvolviéndose hacia la explicación de las razones que llevaron al protagonista a realizar ese asesinato. La «historia interna» de ese crimen es la novela y como para relatar esa historia el protagonista se sumerje en su propio «yo», el tiempo va a «subjetivarse», rompiéndose el estricto orden lógico en la presentación."(51) Es evidente que aquí estamos ante una mejor apreciación del fenómeno discursivo, pero nos encontramos en la fase descriptiva del fenómeno, ya que cabría preguntarse ¿De qué manera «tiende a subjetivizarse», qué relaciones paradigmáticas se emplean para que ese tiempo «se subjetivice» en su dimensión semiótica, es decir, como discurso comunicativo y no como experiencia individual. Es evidente pues que tanto la «pérdida del hilo de la narración» como la «ruptura del orden lógico» responden a necesidades propias de la narración, y son por lo tanto parte del discurso narrativo. Como prueba magistralmente Richards (1982) no hay tal «pérdida del hilo de la narración», "During these digressions, the narrator is made to affect intimacy with his readers, through the use of apostrophes directed to them... These procedures, employed in this initial portion of the narrative in which indices predominate, along with others, used in the narrative proper which is formed by strings of narrative sequences, constitute some, of the most important aspects of Sábato's narrative art.(405) Richards no obstante deja a un lado el asunto del primer enunciado. En mi análisis considero que es el uso del «modelo periodístico» en ET lo que provoca una configuración en la estructura subyacente, de forma que el discurso lineal se presenta en la forma discutida.
Castel, como el
escritor medieval, ejemplifica el valor del modelo discursivo que ha escogido:
"¡Cuántas veces he quedado aplastado durante horas, en un rincón
oscuro del taller, después de leer una noticia en la sección policial!
Pero la verdad es que no siempre lo más vergonzoso de la raza humana
aparece allí; hasta cierto punto, los criminales son gente más
limpia, más inofensiva."(I) Vemos pues que la articulación
del «modelo discursivo» que el autor de la obra ha escogido se da
en su totalidad en la primera página del texto. Tanto el «modelo»
como pre-texto, como el «modelo» en calidad de código eficaz
de comunicación, en calidad de vehículo semiótico, ha quedado
sentado.
La gran popularidad de ET desde su aparición se debe en parte a
la estructura narrativa periodística. La forma circular seguida
de una elaboración es la forma más adecuada a la comunicación
masiva, por eso es la forma por excelencia del periodismo. A esto también
contribuye la brevedad de los capítulos y la naturaleza «amarillista»
del nivel más superficial de la fábula. Pero ahora pasemos a analizar
la realización de la fórmula discursiva en función del
mensaje y la función cognosciva del discurso de ET.
2.3 Función cognocitiva del código
En cuanto al estudio
de (iii) la función cognosciva que el discurso periodístico desempeña
en ET nos interesa sobre todo por la relación que establece en todo acto
semiótico entre expresión y contenido. La «crónica
policial» al servir de modelo retórico en ET pasa a formar parte
de la sustancia de la expresión, es en última instancia vehículo
del significante.
La función de la «crónica policial» es la de
informar de los crímenes cometidos, registrar los incidentes sucedidos;
en ningún momento pretende explicar los homicidios ni dar cuenta de suicidios
o incendios. Aquí podemos preguntarnos cuál es el propósito
de Castel al contar su historia. "Cuando comencé este relato estaba
firmemente decidido a no dar explicaciones de ninguna especie. Tenía
ganas de contar la historia de mi crimen, y se acabó..."(II) La
primera parte de la cita contiene la gran problemática de la novela y
se puede alegar que es la "manía de querer encontrar explicación
a todos los actos de la vida" el epicentro de toda una serie de conclusiones
acerca de ET. Por ahora nos interesa notar que "ganas de contar la historia
de mi crimen" es la función de la «crónica policial»,
que su función semiótica se limita a relatar, a contar, al igual
que lo afirma Castel. Que la afirmación de Castel es falsa lo prueba
la "debil esperanza de que alguna persona llegue a entenderme..."(ibid) Pero
esto es independiente de las implicaciones de aquel enunciados.
En este nivel de la significación del texto y su actualización
en la lectura es necesario señalar (a) la relación que existe
entre la «estructura discursiva» de ET y la «estructura mental»
de Castel que es lo propuesto por Fuss (1983). (b) La relación entre
la estructura mental del sujeto-lector, el c-sistema, y la variante interpretativa
que el lector ha establecido: el idiotexto.
Toda discusión sobre (a) es hasta cierto punto bizantina si lo que buscamos en una respuesta a la pregunta y no un diseño de la relación. Decir que entre la estructura mental de Castel y la estructura del ET hay una relación positiva, es como decir que entre el signo y el significado hay una relación positiva; la tarea del investigador aquí es explicar los términos por medio de los cuales una idea, un pensamiento en su acontecer como sustancia neurocerebral, puede convertirse en sustancia semiótica, en discurso.
Fuss (1983) al discutir la estructura mental de Castel presenta un árbol
de la estructura sintáctica del pensamiento de Castel y saca tres conclusiones:
"1) la cadena argumentativa se desarrolla en una especie de libre asociación.
2) El pensamiento de Castel funciona en forma antitética. 3) Una mente
que se mueve en el análisis antitético de detalles encontrados
al azar y que no consigue relacionar las respectivas conclusiones, cae en contradicciones
con gran facilidad."(328) El problema radica en entender «libre
asociación» como «aisladas entre sí, [que consecuentemente]
desembocan en el vacío», lo cual es falso. La psicología
freudiana se basa precísamente en la unidad semiótica de la «libre
asociación de ideas», con lo que ha quedado demostrado la estrecha
relación que guarda cada unidad con respecto al resto de la estructura.
La proposición sobre «detalles encontrados al azar» es a
su vez infundada ya que hay una relación lógica y a menudo causal
entre estas unidades informativas («detalles»). La disquisición
de (I) sobre «...la memoria colectiva... el tiempo pasado... los criminales...
el mundo es horrible...» está sentando las leyes que rigen en el
sistema semiótico del enunciado, está estableciendo los códigos
de trasmisión y el marco referencial. Hablar de la «coherencia»
de un sistema semiótico es tautológico ya que las unidades de
cualquier sistema semiótico no pueden existir más que en relación
mutua y segundo porque ésta «coherencia» reside en la actualización
particular que cada lector establece. No obstante partimos de la afirmación
que la «estructura discursiva» de ET refleja, sirve de vehículo,
significa, a la «estructura mental» de Castel, y que ambas funcionan
en un campo de tensiones semióticas unidas por sus in-tensiones y regidas
por un conjunto de ex-tensiones.
La discusión de (b) la relación entre el x-sistema, el texto y la actualización particular de ese texto debe situarse en el seno de la teoría de la lectura y analizar la relación que se establece entre el sujeto-lector y el discurso. La desestabilización del proceso se provoca al entrar en contacto dos sistemas con procedimientos epistemológicos dispares. El sujeto-lector puede razonar lógica y dialécticamente, puede proceder por analogía, efectuar síntesis y determinar intuitivamente, puede incurrir en la contradicción y provocar la ilusión. Castel por su lado pretende regirse por la lógica y la causalidad, en forma «antitética» como dice Fuss, «sin llegar a una síntesis». Esta diferencia provoca el desequilibrio entre las posibilidades predictivas del lector y la contempladas por el narrador. Se produce una distención entre el x-sistema y el c-sistema. Es por tanto en esta disparidad de los dos sistemas en juego donde radica la fuerza que impele al lector a reaccionar. Tal y como se propuso al principio de este trabajo, tanto el nivel de la fábula, como el del mensaje, y los códigos contribuyen a hacer de ET un mensaje estético efectivo, capaz de apelar a los niveles más profundos de nuestro sistema semiótico particular y de perturbarlo, provocando reacciones físicas (depresión, euforia); semióticas (recomendarlo a un amigo, publicar un artículo) y metafísicas (rechazar su ontología, imitarlo.)
Pero volviendo a
la capacidad cognoscitiva del «discurso periodístico» debemos
recordar la opinión de Fernando en el «Informe sobre ciegos»:
Fernando dice que mientras vigilaba la casa de Celestino Iglesias "Aprovechaba
para leer dos cosas que siempre me fascinaron: los avisos y la sección
policial. Lo único que leo desde los veinte años, lo único
que nos ilustra sobre la naturaleza humana y sobre los grandes problemas metafísicos."(X)
Por unanimidad la crítica propone que ET es novela de la indagación
de la naturaleza y la problemática existencial. Las evidencias proporcionadas
por Fernando a este respecto son numerosas. Más adelante en el
«Informe», en su comentario de «el caso Castel» se lee:
"...caso que no sólo fue muy notorio por la gente implicada sino por
la crónica que desde el manicomio hizo llegar el asesino a una editorial."(XXIV)
El signo «crónica» desencadena una secuencia semiótica
que evoca significantes como «crónica policial», «recuento
informativo», «noticia», «hecho histórico acaecido
recientemente», etc. En base a estos argumentos se puede concluir
que la estructura formuláica del discurso periodístico es la más
apropiada semióticamente para comunicar un texto que como el discurso
sabatiano pretende indagar la naturaleza humana y su significación metafísica.
3.0. Implicaciones
Esto nos lleva a replantearnos una serie de preguntas en relación a ET. Al analizar el problema de el «tiempo», por ejemplo, se puede ver que la fórmula narrativa que genera el texto de ET impone una estructura temporal circular, el tiempo de la narración es el presente de la escritura, equivalente al presente de la lectura desde el cual se incursiona en el pasado. El estudio podría diseñarse empezando por estipular el código temporal del discurso lineal y penetrar las estructuras subyacentes. Es necesario proceder a una reconstrucción de los códigos y sub-códigos de ET y plantearlos en relación al conjunto del S-sistema. Gran parte del trabajo ya ha sido realizado por la hermenéutica y la crítica psicoanalítica.
También sería de gran interés diseñar la trayectoria del lector de ET en el modelo Q; único medio disponible en el presente de análisis del proceso de actualización semiótica. El código que gobierna la producción de significado en ET bajo ningún punto contradice muchas de las aproximaciones desarrolladas en otras disciplinas, por el contrario, como hemos visto, éstas se elucidan mutuamente en sus apreciaciones. Gracias al entendimiento que vamos ganando del fenómeno semiótico, comprendemos mejor la ingeniería de los mensajes estéticos y su actualización individual, que debemos esperar nos conduzca a su vez, hacia nuevos caminos.
La mayor implicación de este trabajo es demostrar cómo la concepción semiótica nos permite replantear las preguntas básicas y descubrir elementos que no se habían visto antes, o que se habían visto desde otro ángulo (desde otros pre-textos, con otro instrumental teórico); y cuyos resultados ahora son diferentes. La forma más simple de la crítica impresionista puede servir al estricto semiólogo de punto de referencia, así como la «intuición del hablante nativo» sirve como nivel de suficiencia en la gramática generativa. De aquí la necesidad de una teoría crítica capaz de aislar las unidades de significación y estudiarlas en el marco de una semiótica que también tome en cuenta el s-sistema del contexto geográfico e histórico, social, político y económico.
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