7.0. CONCLUSIONES

 El estudio de la obra de Ernesto Sabato es un campo ideal para el estudio de los textos desde el punto de vista del discurso. Su producción, tradicionalmente catalogada en tres novelas y varios libros de ensayos, demuestra, al someterla al análisis semiótico, formar un solo sistema de significación. Sus ensayos y novelas demuestran utilizar los mismos códigos y presentan similares estructuras. Al analizar el conjunto de la obra de Sabato desde la perspectiva del discurso, es posible ver una serie de representaciones, convertidas en signos semióticos -bien sean personajes, ideas o conceptos- desempeñando funciones de códigos dentro del sistema. Al relacionar los diferentes textos fuera del prisma de la teoría de los géneros, es posible estudiar las semejanzas entre ambos discursos, demostrando que a nivel de la actualización del texto, ambos discursos funcionan en manera semejante.

 El estudio particular del sistema semiótico permite la reconstrucción de los signos y códigos en sus in-tensiones y ex-tensiones, permitiéndonos descubrir los procesos de amalgamiento que han conducido al signo al estado actual en el que lo encontramos, y por otro lado permite establecer los representámenes bajo los cuales un mismo significante se presenta en el discurso lineal. En este estudio he escogido desarrollar algunos signos que me parecieron particularmente importantes, pero como es de imaginarse, el inventario levantado está muy lejos de agotar las posibilidades. De hecho, es necesario decir que el proceso es ilimitado ya que nuevos lectores generarán nuevas lecturas del mismo discurso, continuando así en un proceso de semiosis ilimitada. La mejor prueba que se puede aducir a este respecto es el material crítico que se ha acumulado a lo largo de cuarenta años. Ahí está la prueba patente de la gran variedad de lecturas que estos textos pueden generar. La riqueza interpretativa y la variedad metodológica de la crítica sabatiana es un fenómeno semiótico en sí mismo, prueba de la capacidad del discurso como generador de otros discursos en la cadena infinita de la producción de significado. Entre el discurso literario y el discurso crítico se establece una relación dialógica, una continua generación de nuevos textos que a su vez se convierten en reflexión de la escritura misma, hasta terminar por confundirse en una sola representación. De esta manera, el sujeto-escritor recrea en su discurso la situación del sujeto-escritor, creando así una secuencia de reflexiones sobre la escritura. Para Sabato, escribir ha sido siempre un tema, una experiencia y una obligación, y la suya ha sido una escritura polémica y vigoroza (como sus personajes y argumentos), ha sido fuente generadora de discusión y crítica. Semióticamente el discurso de Sabato es efectivo, provoca respuestas inmediatas del lector, impele a la "enunciación".
 En 5.0. y ss. he propuesto la presencia del modelo de la "crónica policial" en la base del código del S-sistema, funcionando tanto a nivel sintagmático como a nivel paradigmático, en los diferentes discursos generados a lo largo de cincuenta años. El modelo de la "crónica policial" es el principal código del S-sistema, código que sirve tanto como medio o canal semiótico, así como instrumental cognocivo para llegar a la situaciones más profundas de la naturaleza humana.
 El destino final de toda enunciación es el receptor, sólo en ella o él se verifica el discurso y la significación, significación que potencialmente implica otra serie de discursos (y con ellos sus posibles lectores), sean orales o escritos, sean altamente críticos o impresionistas. El lector, como destinatario de un mensaje estético, tiene una posición en el discurso sabatiano, está llamado a "responder" de alguna manera ante las situaciones críticas que se le presentan, e inevitablemente se vuelve hacia adentro en el diálogo interminable del soliloquio. La lectura del discurso sabatiano deja al lector "aplastado durante horas", como Castel, después de leer una noticia en la sección policial.
 La literatura y la obra de Sabato ha sido un diálogo, ha sido una polémica consigo mismo y con el mundo. "Ensayo" o "novela" han sido formas de expresar ese diálogo, no como una oposición sino como complemento o partes de una enunciación mayor aún, de un sistema semiótico más general que incluye también la persona y la circunstancia, los gestos que se hacen al hablar y la forma de reirnos. Sabato ahora expresa su diálogo en cuadros y pinturas que, sin lugar a dudas, comparten el mismo sistema de signos, se rigen por leyes semejantes y cumplen similares funciones semióticas. En sus propias palabras, todas son formas de los mismos fantasmas.