El estudio de la obra de Ernesto Sabato es un campo ideal para el estudio de los textos desde el punto de vista del discurso. Su producción, tradicionalmente catalogada en tres novelas y varios libros de ensayos, demuestra, al someterla al análisis semiótico, formar un solo sistema de significación. Sus ensayos y novelas demuestran utilizar los mismos códigos y presentan similares estructuras. Al analizar el conjunto de la obra de Sabato desde la perspectiva del discurso, es posible ver una serie de representaciones, convertidas en signos semióticos -bien sean personajes, ideas o conceptos- desempeñando funciones de códigos dentro del sistema. Al relacionar los diferentes textos fuera del prisma de la teoría de los géneros, es posible estudiar las semejanzas entre ambos discursos, demostrando que a nivel de la actualización del texto, ambos discursos funcionan en manera semejante.
El estudio particular
del sistema semiótico permite la reconstrucción de los signos
y códigos en sus in-tensiones y ex-tensiones, permitiéndonos descubrir
los procesos de amalgamiento que han conducido al signo al estado actual en
el que lo encontramos, y por otro lado permite establecer los representámenes
bajo los cuales un mismo significante se presenta en el discurso lineal. En
este estudio he escogido desarrollar algunos signos que me parecieron particularmente
importantes, pero como es de imaginarse, el inventario levantado está
muy lejos de agotar las posibilidades. De hecho, es necesario decir que el proceso
es ilimitado ya que nuevos lectores generarán nuevas lecturas del mismo
discurso, continuando así en un proceso de semiosis ilimitada. La mejor
prueba que se puede aducir a este respecto es el material crítico que
se ha acumulado a lo largo de cuarenta años. Ahí está la
prueba patente de la gran variedad de lecturas que estos textos pueden generar.
La riqueza interpretativa y la variedad metodológica de la crítica
sabatiana es un fenómeno semiótico en sí mismo, prueba
de la capacidad del discurso como generador de otros discursos en la cadena
infinita de la producción de significado. Entre el discurso literario
y el discurso crítico se establece una relación dialógica,
una continua generación de nuevos textos que a su vez se convierten en
reflexión de la escritura misma, hasta terminar por confundirse en una
sola representación. De esta manera, el sujeto-escritor recrea en su
discurso la situación del sujeto-escritor, creando así una secuencia
de reflexiones sobre la escritura. Para Sabato, escribir ha sido siempre un
tema, una experiencia y una obligación, y la suya ha sido una escritura
polémica y vigoroza (como sus personajes y argumentos), ha sido fuente
generadora de discusión y crítica. Semióticamente el discurso
de Sabato es efectivo, provoca respuestas inmediatas del lector, impele a la
"enunciación".
En 5.0. y ss. he propuesto la presencia del modelo de la "crónica
policial" en la base del código del S-sistema, funcionando tanto a nivel
sintagmático como a nivel paradigmático, en los diferentes discursos
generados a lo largo de cincuenta años. El modelo de la "crónica
policial" es el principal código del S-sistema, código que sirve
tanto como medio o canal semiótico, así como instrumental cognocivo
para llegar a la situaciones más profundas de la naturaleza humana.
El destino final de toda enunciación es el receptor, sólo
en ella o él se verifica el discurso y la significación, significación
que potencialmente implica otra serie de discursos (y con ellos sus posibles
lectores), sean orales o escritos, sean altamente críticos o impresionistas.
El lector, como destinatario de un mensaje estético, tiene una posición
en el discurso sabatiano, está llamado a "responder" de alguna manera
ante las situaciones críticas que se le presentan, e inevitablemente
se vuelve hacia adentro en el diálogo interminable del soliloquio. La
lectura del discurso sabatiano deja al lector "aplastado durante horas", como
Castel, después de leer una noticia en la sección policial.
La literatura y la obra de Sabato ha sido un diálogo, ha sido una
polémica consigo mismo y con el mundo. "Ensayo" o "novela" han sido formas
de expresar ese diálogo, no como una oposición sino como complemento
o partes de una enunciación mayor aún, de un sistema semiótico
más general que incluye también la persona y la circunstancia,
los gestos que se hacen al hablar y la forma de reirnos. Sabato ahora expresa
su diálogo en cuadros y pinturas que, sin lugar a dudas, comparten el
mismo sistema de signos, se rigen por leyes semejantes y cumplen similares funciones
semióticas. En sus propias palabras, todas son formas de los mismos fantasmas.